Activar el nervio vago I

¿Por qué es tan importante el equilibrio entre las dos ramas de nuestro sistema nervioso autónomo: la parasimpática y la simpática?

Nuestro sistema nervioso autónomo es el responsable del control de las funciones corporales que no están dirigidas de modo consciente. Está constituido por una rama simpática, o sistema nervioso simpático, y otra parasimpática, o sistema nervioso parasimpático.

El sistema nervioso simpático aumenta la frecuencia cardiaca, la frecuencia respiratoria, reduce la profundidad respiratoria, envía el flujo sanguíneo hacia las extremidades y dilata las pupilas de nuestros ojos. Al hacerlo, este sistema nos permite luchar contra los estresores o “huir” y alejarnos de los espesores que se presentan. Cuando el sistema nervioso simpático está activo, decimos que está en estado de “lucha o huida”.

La rama parasimpática del sistema nervioso autónomo, por el contrario, nos permite relajarnos y recuperarnos de la tensión y las tareas cotidianas. Nos permite permanecer en calma, reduce nuestra frecuencia cardiaca, reduce nuestra frecuencia respiratoria para que respiremos de forma más profunda y plena y desvía el flujo sanguíneo de nuestras extremidades para dirigirlo a los órganos internos, permitiendo que nuestro cuerpo se recupere y permanezca en calma. Cuando el sistema nervioso para simpático se activa, decimos que está en estado de “reposo y digestión”.

El equilibrio entre las dos ramas del sistema nervioso autónomo es imprescindible para vivir una vida plena y satisfactoria.

La sobreactivación de una rama puede provocar una severa pérdida de función en la rama opuesta.

El desequilibrio crónico nos conduce a la enfermedad y a la disfunción.

La gran mayoría de los controles del sistema nervioso parasimpático dependen de un par de nervios específico: el nervio vago.

El nervio vago (en rigor los nervios vagos, puesto que son dos estructuras emparejadas, cada una presente en cada lado del cuerpo) es responsable de regular el control del corazón, los pulmones, los músculos del cuello y las vías respiratorias, el hígado, el estómago, el páncreas, la vesícula biliar, el bazo, los riñones, el intestino delgado y parte del intestino grueso.

El funcionamiento del nervio vago afecta de modo determinante a la salud: la disfunción del nervio vago está estrechamente relacionada con diversas enfermedades.

Cuando los niveles de estrés permanecen demasiado elevados durante demasiado tiempo, el sistema parasimpático pierde la capacidad de funcionar. El flujo sanguíneo y la función se centra en la rama del simpático, lo que significa que la rama del parasimpático queda limitada y, por tanto, la función disminuye al cabo del tiempo. También puede suceder lo contrario, ya que la sobreactivación del sistema parasimpático puede ralentizar tu capacidad de afrontar potenciales estresores y crear riesgos para tu supervivencia.

El tener sobreactivado el sistema nervioso simpático es un problema muy común hoy en día, dado que vivimos bajo importantes niveles de estrés y llevamos una vida muy agitada que nos causa una gran tensión. Nuestro cuerpo aún no ha desarrollado la capacidad de distinguir entre distintos tipos de estresores, por lo que los estresores mentales y emocionales que vivimos en situaciones cotidianas, por ejemplo en una fuerte discusión en el trabajo, nos provocan la misma respuesta que si estuviéramos en presencia de un peligro físico inminente que amenaza nuestra supervivencia, por ejemplo frente a un león.

Nuestro cuerpo, cuando está bajo constantes niveles de estrés, produce elevados niveles de inflamación y no tienen la oportunidad de recuperarse y descansar, como es necesario para mantener una función óptima. Esto nos lleva a derrumbamos con más facilidad y frecuencia que antes o a desarrollar distintos tipos de trastornos o enfermedades. Pero si damos a nuestro cuerpo la oportunidad de recuperarse, puede combatir estos trastornos y realizar las tareas que nuestras células están destinadas a realizar, permitiéndonos superar un gran número de estos trastornos.

Solo necesitamos conceder a nuestro cuerpo esta oportunidad de recuperación.

¡Continuaremos hablando sobre el nervio vago en siguientes entradas! y compartiendo herramientas que ayudan a mejorar su función.

Fuente: “Activar el nervio vago”. Navaz Habib. 2019. Urano.